Actividad Periodística

Pelos y Señales 104
18 de Julio de 2016
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Por  Alfredo Sánchez
BETSY PECANINS: AVE PHOENIX


Su nombre verdadero es igual al de la famosa diva cinematográfica: Elizabeth Taylor.  El segundo apellido viene de su madre catalana: Pecanins, ligado a toda una dinastía relacionada con las artes plásticas y que  es el que ha usado a lo largo de su carrera, junto con el diminutivo de su nombre de pila: Betsy.  Así que en ella se sintetiza una peculiar multiculturalidad: nació de padre norteamericano en Arizona pero llegó a México a los 14 años y adoptó a éste como su país. 


Yo la conocí en 1980, cuando coincidimos en un concurso televisivo de canciones.  Ella participó con una pieza compuesta por su pareja de entonces, el músico chiapaneco Federico Álvarez del Toro.  Me tocó ver su ensayo con la orquesta y de inmediato salió a relucir su fuerte carácter cuando reclamó a los instrumentistas, airada,  porque tocaban con cierta displicencia.  También me sorprendió desde el primer momento su gran voz,  y también su estilo, que provenía directamente del blues, cosa que era poco común en el medio musical en que nos movíamos,  más bien influido por el folclor latinoamericano y la nueva canción cubana.


Era, ante todo, una excelente cantante, quizás la mejor en aquel tiempo. 

Grabó un disco de canciones suyas con letra de poetas catalanes, luego formó su propia banda a la que llamó “La Compañía de Blues y Fuerza”, compartió escenario con el gran  Papa John Creach,  después se animó a versionar canciones rancheras mexicanas con arreglos blueseros de Rosino Serrano, hizo un disco -y tocó muchísimas veces- con Guillermo Briseño, ha grabado boleros, con grupo o con orquesta, hizo la voz de Lucha Reyes en la película de Ripstein sobre la gran cancionera mexicana, grabó un disco con arreglos a sones mexicanos ...y así podría seguir ennumerando su brillante trayectoria. 

Pero lo cierto es que Betsy Pecanins hace algún tiempo se alejó de los escenarios por motivos de salud.  Una enfermedad neurológica -disfonía espasmódica- que le fue diagnosticada hace algunos años, ataca sus cuerdas vocales y le impide cantar como antes.  Ello la ha llevado a buscar otras formas de supervivencia artística, entre ellas la composición y una manera de “rapear” o susurrar la letra de sus canciones. 
“No me había presentado antes porque estaba muy ocupada muriéndome”, llegó a decir con cierta sorna en alguna entrevista,  pero el sábado pasado se presentó de nuevo en la capital, en el Teatro de la Ciudad, acompañada de músicos y amigos que han sido sus cómplices de muchos años: Jaime López, Briseño, Rafael Mendoza, compositores de quienes se incluyen textos en el show.   El nombre del espectáculo ya lo había utilizado antes, por ejemplo en otro del 2015, cuando había compartido escenario con destacadas cantantes como Iraida Noriega, Verónica Ituarte y Regina Orozco,  y es un guiño humorístico que se refiere a su retorno pero también a sus orígenes en Arizona: “Ave Phoenix”.  Como aquella ave mitológica, Betsy Pecanins resurge de sus cenizas, de sus padecimientos, y lo hace bien arropada y sin una pizca de autoconmiseración.  Simplemente reconoce su situación actual y trata de sacarle provecho reinventándose con creatividad.


Ojalá que pronto podamos escuchar y apreciar acá su trabajo reciente, ya sea en concierto o en alguna grabación que de cuenta de su resurgimiento creativo.